Previa Japón 2013 I: Historias de Suzuka

A estas alturas de la temporada (y tal y como va), en la que equipos, pilotos y aficionados pensamos en la próxima merece la pena echar la vista atrás cuando se llega a un circuito con una breve pero intensa historia. Suzuka es una de esas pistas que maravilla por su trazado y su ambiente. Allí se empezaron a disputar carreras de F1 en 1987, y vamos a hacer una primera parada en esa fecha. El país del sol naciente llevaba 10 años sin acoger una cita mundialista después de los primeros acercamientos al circuito de Monte Fuji a mediados de los 70 con buen recuerdo para James Hunt, que ganó allí el mundial de 1976 y logró su última victoria en la Fórmula 1 en 1977. Una década después Berger lograba la primera pole en el "ocho" nipón y el 1 de noviembre de 1987 conseguía su primera victoria con Ferrari.


El austriaco se imponía con su F-187 con motor V6 Turbo a Senna y el sueco Johansson, que haría su último podio con McLaren. Además, el GP japonés decidiría otra vez el campeonato, ya que Nigel Mansell no pudo tomar la salida después de un fuerte accidente, lo que matematicamente le daba el mundial a Nelson Piquet.


Aunque no se despedirían hasta 1989, se comenzaba a vislumbrar y preparar el final de la era de los propulsores V6 Turbo, que dejarían a paso a los V10 y V12, justo al contrario de lo que estamos viviendo estos años. Antes, en 1988, Senna conseguía en esta pista su primer campeonato con los "pequeños" motores que dominaron la década de los 80. El brasileño volvería a disfrutar en Suzuka con su segundo título en 1990 gracias a un propulsor V10 y en 1991 llegaría el tercero con un V12, todos ellos firmados por Honda. Su gran rival, y compañero en 1989, también se alzó con su tercer título en esta pista, aunque lo hizo gracias a una polémica guerra en los despachos que impidió a Senna pelear en la última prueba en Australia por el mundial de aquel año. Ayrton se vengó de Prost echando de pista con su McLaren al Ferrari del galo en la primera curva, lo que entregaba la victoria al brasileño.


Hubo que esperar a 1996 para volver a vivir una cita decisiva en Suzuka. Aunque Damon Hill llegaba con una gran ventaja sobre su compañero. Villeneuve lograba la pole, pero una mala salida del canadiense entregó la victoria al británico, que no necesitaba ni terminar porque a menos de 20 vueltas del final Jacques abandonó al perder una rueda. En 1998, volvimos a vivir una situación similar: Schumacher dependía de si mismo y cumplía al lograr la pole: si el alemán ganaba sería campeón aunque Häkkinen fuese segundo y empatasen a puntos gracias a que ambos tenían el mismo número de victorias y segundos puestos, pero Michael tenía un tercer puesto más que el finés. Pero los problemas se cebaron con el Ferrari de Schumi, que no arrancó en el segundo intento de salida y tuvo que irse al fondo de la parrilla, y cuando estaba tercero después de una tremenda remontada sus neumáticos dijeron basta y sufrió un pinchazo que entregó su primer mundial a Häkkinen.


En 1999, el rival del finés fue el compañero de Schumacher. Irvine tomó el papel de líder en Ferrari después del accidente de Michael, que lo tuvo apartado durante 6 carreras. El irlandés no lo hizo mal y llegó a Japón como líder del mundial, pero Häkkinen se llevó la victoria y se convirtió en bicampeón. El alemán se desquitó en 2000, cuando su triunfo en Suzuka le permitió ganar su primer campeonato con Ferrari a falta de disputarse la última carrera del año en Malasia. En 2003 el trazado nipón cerraba el año y otro piloto llegado desde Finlandia volvía a ponerle difícil las cosas al kaiser. Kimi lo tenía difícil, pero no imposible. Una mala posición de salida del alemán (14º) daba muchas opciones a su rival, que salía 2º. Si Räikkönen vencía y Michael no puntuaba, el título se iría para McLaren, pero Barrichello ejerció como buen escudero y conseguía la victoria, mientras su jefe de filas lograba puntuar.

Hasta 2011, Suzuka no volvió a ser testigo de un título mundial. En esta ocasión no fue más que un trámite para Vettel, que logró su segundo título cuando todavía faltaban cuatro carreras por disputarse. Si Sebastian consigue vencer con su Red Bull en Japón (cosa más que probable) y Alonso no acaba entre los 8 primeros (algo más complicado) volverá a repetir la historia con su cuarto entorchado consecutivo, como ya consiguió su compatriota en 2003. En aquella ocasión, Vettel sólo tuvo que ser tercero para conseguir el título, y es la única vez en las últimas cuatro carreras en la pista nipona que no ganó, a pesar de hacer las 4 poles y sumar su segundo grand chelem el año pasado.

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