Capítulos de Historia I: El primer campeonato para Schumacher

Seguro que a muchos seguidores de Michael Schumacher no les hará mucha gracias que les recuerden que el primero de sus 7 campeonatos está repleto de momentos oscuros de principio a fin. No quiero hablar de las trágicas desapariciones de Roland Ratzenberger Ayrton Senna, aunque el fallecimiento de este último siempre se relacionó con la excesiva presión que sufrió después de sus dos abandonos y las dos victorias del alemán.

Pero dejemos las especulaciones y lo ocurrido en Ímola aquel maldito fin de semana para la historia de la F1 y centrémonos en cómo se desarrolló aquella temporada. Después de ganar con facilidad los mundiales de 1992 y 1993, Williams-Renault comenzó sufriendo 1994 tras la regulación de la FiA de su ventajosa suspensión activa, el ABS y el control de tracción. Los de Grove cumplieron con la legislación, pero dudaban de los métodos que usaba Benetton-Ford para conseguir resultados como el de la primera carrera de aquel año en Brasil que ganó Schumacher después de doblar al segundo clasificado: Damon Hill. Después de otro grave accidente en Mónaco que mantuvo a Mark Wendlinger semanas en coma, la FiA se dio cuenta de que los coches eran igual de rápidos que en 1993 pero la prohibición de elementos electrónicos les había hechos muy peligrosos.

Los responsables de la Federación Internacional de Automovilismo también empezó a observar que algo olía mal en el coche de Schumacher, que llegó a Francia con 66 de 70 puntos posibles, y con Hill a 37 de distancia. El alemán empezó a demostrar su gusto por las maniobras dudosas en Silverstone cuando adelantó a Hill en la vuelta de formación y se negó a hacer caso a una bandera negra. Además fue suspendido en otros dos eventos por esta maniobra irregular, y perdió la victoria lograda en Spa porque su fondo plano no cumplía con la distancia mínima respecto al suelo. Todos estos contratiempos y una mayor igualdad en el rendimiento de Benetton y Williams hizo que Hill llegase a la última prueba de 1994 sólo un punto por detrás de Michael.

Llegaba la 16ª cita del mundial con la pole de un Mansell recuperado para sustituir a Coulthard para ayudar así a Hill en su lucha con Schumacher y a Williams con el mundial de constructores. A pesar de la primera posición de la primera y tercera posición de los británicos, la segunda del alemán daba miedo a los de Grove que seguían sospechando que el sistema de salida de Benetton tenía algo "especial". Sus sospechas se confirmaron, pero no fue hasta la vuelta 35 de la carrera en Adelaida cuando se decidió el campeonato de 1994.

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Una forma muy controvertida y oscura de finalizar una temporada que estuvo marcada por unos cambios normativos que desequilibraron aun más la competición y la hicieron mucho más peligrosa. En aquella curva en Australia se decidió un mundial con un toque al borde de lo legal que dejó fuera a Schumacher y a Hill con la suspensión rota. Con los dos fuera, el alemán se convertía en campeón por primera vez. A pesar de que demostró maneras de gran piloto y cuajó unas actuaciones memorables, la temporada 1994 estuvo marcada por la polémica y las dudas sobre el cumplimiento de las normas de algunos competidores. Schumi venció, pero no convenció en muchos sentidos. Como seguidor de Ferrari me alegré con el paso adelante que dio el equipo cuando llegó el alemán, pero os aseguro que no me disgusté cuando Hakkinen le plantó cara a finales de los 90´ o cuando Kimi y, sobre todo, Alonso marcaron un cambio de generación que inició la caída de un Schumacher que dominó sin importarle en qué condiciones lo hiciera: algo que empaña unas estadísticas de récord y que hace que muchos locos de la F1 pensemos que sus 7 títulos mundiales no le convierten en el mejor piloto de la historia.

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