McLaren-Honda: un matrimonio de leyenda

Para todos los de mi generación (aquellos nacidos a finales de los 70 y principios de los 80) hay dos binomios que asociamos a las carreras de F1 que vimos en nuestra infancia y casi adolescencia. Si el año pasado resucitó uno de ellos: Williams-Renault; hoy hemos conocido que en menos de dos años lo hará el otro: McLaren-Honda.

El inicio de la colaboración entre la escudería de Woking y los motores japoneses llegó después del divorcio de la marca nipona con el equipo de Frank Williams, con el que había conseguido los mundiales de constructores de 1986 y 1987, y el de pilotos este último año con Nelson Piquet. Los motores Honda eran un caramelo para todos y McLaren se hizo con sus servicios para la temporada 1988. Una relación que se extendería hasta 1992 durante un total de 80 grandes premios.

Si la relación con Williams (23 victorias en 65 carreras) o con Lotus ( 2 primeros puestos en 32 compromisos) muestra unos buenos números, la que inició con McLaren marcó una breve pero intensa e histórica época en la Fórmula 1.

El matrimonio de cinco años empezó con una auténtica luna de miel que disfrutaron dos de los mejores pilotos de todos los tiempos, aunque su relación no fue tan idílica como la de sus chasis y sus motores. El MP4/4 le dio a Senna su primer campeonato frente a Prost después de que se repartiesen todas las victorias de la temporada excepto una: 15 en total, todo un récord aun vigente. Unas cifras de escándalo que provocaron que McLaren triplicase los puntos del subcampeón.


La lucha abierta entre el brasileño y el francés dio más oportunidades al resto de la parrilla, pero el MP4/5 volvió a dominar con 6 victorias para Senna y 4 para Prost. Ayrton sumaría otra carrera ganada a su palmarés si la FiA y la FISA no le hubiesen descalificado en Japón para beneficiar claramente a su compañero galo, compatriota de Balestre (presidente de ambas federaciones). Aun así, el McLaren fue imbatible para el resto de rivales.

1990 marcó el final de la convivencia entre estos dos ases del automovilismo con el fichaje de Prost por Ferrari. El mundial se volvía a decidir en Japón y Senna no se lo pensó dos veces para dejar fuera de juego al francés después de que se desestimase su queja sobre la posición del poleman. Con 6 victorias, el brasileño sumaba su 2º mundial y, junto con Berger, llevaban a McLaren a un nuevo título de constructores.



El siguiente año marcó el final de la hegemonía de los bólidos rojiblancos y el inicio de los años dorados de Williams-Renault. Las 4 primeras victorias de Senna parecían dejar el mundial sentenciado desde el inicio, pero Mansell plantó cara al brasileño. El campeón sumó 6 victorias y el subcampeón 5, pero los problemas de fiabilidad del coche del británico le restaron opciones. Ayrton se llevaba su tercer entorchado con un coche que volvía a ser líder de constructores. 1991 nos dejó imágenes del duelo Senna-Mansell como su lucha en la primera carrera de F1 en Montmeló (que ya hemos visto en esta página), o esta curiosa instantánea de la vuelta de honor del británico, después de conseguir su primer grand chelem y en el circuito de casa (Silverstone), con Senna abrazado a la chimenea de su Williams.

Después de los éxitos de sus hermanos mayores, los MP4/6B y MP4/7A no fueron tan regulares, competitivos y fiables como los todopoderosos Williams. Senna sumó tres victorias y Berger dos, y la suma de sus 50 y 49 puntos no hubiesen sido suficientes para superar los 108 de un Mansell intratable. El divorcio entre McLaren y Honda fue inevitable. La marca del rombo había convertido a su propulsor en el más deseado, y entre 1992 y 1997 sumarían 5 títulos (4 con Williams y otro más con Benetton). Así se cerraba una relación que, durante 80 carreras, reportó 44 victorias, 53 poles y 91 podios, y 8 títulos mundiales (4 de pilotos y 4 de constructores). Unos números de vértigo si los comparamos con los otros 260 compromisos de Honda con otros 8 constructores: 28 victorias, 24 poles y 83 podios, y 3 campeonatos (dos de fabricantes y uno de conductores con Williams). El fabricante japonés volverá después de 6 años de ausencia, y lo hará con el equipo que mejores recuerdos le trae. Veremos si los resultados de aquella relación se repiten, o vemos como el mito se derrumba como está ocurriendo con el caso de Williams-Renault en su actual etapa.

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