Pit stop: cuestión de tuercas

En la anterior entrada recordamos como Renault echó por tierra todo el buen trabajo realizado por ellos y por su piloto en Hungría 2006 al no apretar bien una tuerca de sus llantas. Con el final de los repostajes durante las carreras, las paradas en boxes para cambiar neumáticos han ido ganando importancia. El cambio llegó en 2010, y no es casualidad que Red Bull haya dominado desde entonces viendo lo que hicieron en el último GP de este año.


A este ritmo tardaremos poco en ver como una escudería cambia las 4 ruedas de un monoplaza en menos de 2 segundos. Una obsesión exagerada si aplicamos la máxima que reza: las prisas nunca son buenas. Y en este caso, la prudencia sería mucho más beneficiosa porque estoy seguro de que se pierde más por intentar hacer la parada en boxes y fallar, que lo que se gana por conseguirlo. Hay muchas pruebas de que estoy en lo cierto...

El primer ejemplo de los horrores provocados por las prisas y los extraños sistemas de comunicación entre mecánicos y pilotos es de 2008, del penúltimo año en el que la pesadas mangueras de combustible salían del garaje. Veamos a Massa en acción en Singapur.


Y si a la FiA le faltaban motivos para acabar con los repostajes en carrera... Kovalainen les dio todos al final de la temporada 2009 en Brasil cuando estuvo a punto de hacer arder a su compatriota Kimi.


Ya sin mangueras de por medio, la obsesión por ser los más rápidos ha hecho perder segundos a muchos pilotos mientras sus equipos querían arañar algunas décimas. Si hubo un gran perjudicado por todo ello en 2012, ese fue Hamilton. En Malasia sufrió lo indecible, y en Baréin más de lo mismo.


Tanto pasó el británico en la zona de paradas de McLaren en 2012 que este año ya ha protagonizado una de las imágenes más curiosas y graciosas de la temporada: casi se para ante los mecánicos de su antiguo equipo, y no en los de Mercedes.


Así que sigamos atentos porque dentro de pocas carreras seremos testigos del primer cambio de neumáticos de la historia por debajo de los dos segundos (o no)... y también de muchos errores, que si son como el de Hamilton nos provocarán una sonrisa pero que seguro que traen más problemas que soluciones.

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