Vettel y Red Bull: cero en conducta

Aunque mi primera crítica después de una triste carrera en Malasia ha sido la más dolorosa, no va a ser la más dura. Ese papel se lo dejo a los chicos de la bebida energética, que parece que ayer se tomaron demasiadas latas de su particular néctar.

En mis anteriores palabras cargué contra Alonso por pecar de falta de humildad y de respeto, y de tener cierto grado de inconsciencia y de escurrir el bulto; pero se queda corto con lo que protagonizó Vettel. Lo del joven alemán empieza a ser de escándalo, y lo de todos sus superiores vergonzoso. Y es que el tema tiene mucha miga. Cuando Sebastian fue el primero en entrar a montar gomas de seco ya me empecé a mosquear con las extrañas y, aparentemente, erráticas estrategias de Red Bull; y con el paso del tiempo, mis sospechas se empezaron a confirmar: el coche de Vettel estaba mejor preparado para la pista mojada y su equipo hizo todo lo posible para penalizar a Webber con las estrategias. Es así de claro.

Pero ni tirándole piedras desde el muro el australiano se mostraba menos fuerte que su compañero, que a pesar de todo le dedicó un piropo a Mark. Si a Alonso le faltó una pizca de humildad, Vettel no tuvo ninguna y se comportó como un sinvergüenza al gritar a su equipo que le 'quitasen de encima a ese estúpido'. Sólo por este motivo debería ser sancionado por Red Bull, y también por la FiA. Su actitud es la misma que vemos en las carreteras de medio mundo cuando el resto de los mortales nos subimos al volante, y verlas en un circuito no me parece un gran ejemplo.

Horner y comparsa decidieron poner freno a la batalla antes de que llegase a producir en la pista y obligaron a Webber a bajar el ritmo a cambio de asegurarle que su compañero respetaría su posición, y sabiendo que los Mercedes no amenazarían su doblete. Se relamían de gusto pensando en el liderato para Vettel y para ellos, y en regalar un victoria al australiano para mantenerlo tranquilo una buena temporada sin que el germano se sintiese dolido. Pero ser disciplinado no es algo en lo que el corredor alemán sea aplicado. Claro, que su equipo le ha acostumbrado a no serlo.

Y entonces volvimos a recordar lo ocurrido en Turquía 2010. Dos compañeros luchando mano a mano y dando espectáculo. Hasta ahí todo bien, si no sabemos todo lo que está pasando por detrás. Si esta lucha se hubiese producido sin mensajes cruzados ni nada por el estilo estaría aplaudiendo a Vettel por su actitud de lucha y su competitividad, pero no fue así. Tampoco puedo aplaudir a su escudería, que no supo cómo hacer para que su piloto número 1 ganase legalmente al 2, y ofreció una bochornosa imagen de todo lo negativo que pueden ofrecer las ordenes de equipo.

¿Y Webber? ¿Acaso no sabe aún con quién se la juega? Está claro que es la víctima de todo, pero tiene su parte de culpa. No puede obviar que su jefe de filas es alguien al que le nublan las ansias de ganar, y que antepone la competitividad a todo; y que su equipo quiero que gane Vettel y no él. El australiano pecó de incauto y no cambió la configuración de su monoplaza para defenderse de los ataques de su compañero. Mark: antes de ponerte la tirita procura no hacerte la herida.

Todo este cúmulo de despropósitos, errores y pataletas acabó en la imagen más lamentable en la F1 desde aquella carrera en la que seis coches se pasearon por Indianápolis en 2005. Y esta imagen era un podio huérfano de alegría y realismo, y lleno de enfado, resignación y vergüenza porque Mercedes también ayudó a desvirtuar el resultado de una carrera decepcionante para los aficionados a lo que ayer estuvo muy lejos de ser un deporte.

Pero después de todo esto el tricampeón más joven e inmaduro de la historia tenía que terminar la función. Si alguien se tragó sus disculpas es que es muy cándido. Vettel hizo lo mismo que un ladrón que te roba y te pide perdón... pero no te puede devolver lo que te robó. El alemán debe saber que con pedir disculpas no vale, y que hay que ser más consecuente con tus actos, y que la próxima vez que quiera que su "estúpido compañero se quite del medio" a lo mejor no lo hace. Pero eso sólo es malo para él y quienes le protegen y le arropan en Red Bull, porque lo más beneficioso de ayer para todos los demás es que Webber por fin explotó. El australiano no es tan rápido como Vettel, es evidente, pero no es cojo. Ojalá esto sea el inicio de una nueva era en el equipo austriaco, aunque tengo mis dudas de que de ahora en adelante todo lo funcione bien a Mark; y a riesgo de equivocarme, creo que la escudería de los 'juguetitos' de Newey no tendrá los mismos toros en sus corrales antes de que acabe el año.

'Amigo' Vettel: eres uno de los pilotos más rápidos y brillantes de la historia, tienes un palmarés increíble y un futuro tremendo; pero todo lo que estás ganando es sólo para ti (y puede que para unos pocos incondicionales). Cada vez aportas menos a este deporte, salvo polémicas, luchas absurdas y momentos decepcionantes. Ser un campeón sobre el asfalto no vale también para serlo fuera de las pistas, y en eso hay muchos que te doblan cada vez que cometes una de las tuyas.

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