Recordando estupideces II: Michael Schumacher

Vamos con una de las estupideces más claras y difíciles de comprender por todos los aficionados a la F1. ¿Quién no se acuerda del campeonato de 2006 de aquella sesión de clasificación en Mónaco? Aquel 27 de mayo los monegascos descubrieron que La Rascasse, una de las curvas más famosas del trazado del principado, escondía una plaza de aparcamiento. Y todo se lo deben al piloto más laureado de todos los tiempos.

A simple vista, no parece uno de los lugares más adecuados ni oportunos para detener ningún tipo de vehículo, pero siempre es una tentación aparcar al lado del lugar de moda. Eso debió de pensar Michael Schumacher: me tomo algo en este restaurante tan majo que hay aquí, y de paso le destrozo la vuelta a Alonso que viene a quitarme la pole. Para el kaiser era un plan perfecto, sin fugas, pero incluso para los que lo vimos por la televisión era todo un despropósito.


Después de este momento llegaba el Renault de Alonso destrozando todos los parciales. Habría sido una primera línea de ensueño, pero Michael decidió darnos más espectáculo. Hay que recordar que esa temporada la parrilla se decidía en dos tandas: en la primera salían a pista consecutivamente teniendo en cuenta el resultado de la pasada carrera y con esos tiempos se realizaba una segunda sesión según los tiempos de la primera; después se sumaban los dos registros y clasificación realizada. En Mónaco este sistema parecía ser bueno para todos, ya que te quitabas el problema de evitar el tráfico en pista. Por eso resultaba más molesto aun encontrarte con un coche que regresaba a boxes (lo que se penalizaba) y aun más si estaba en la trazada de una de las curvas más comprometidas de todo el circuito.

Michael y Ferrari no pudieron escurrir el bulto mucho tiempo, y la FiA mandó al alemán al fondo de la parrilla. Con todas las cámaras pendientes de él, y la telemetría y el sentido común como pruebas, parecía increíble que Schumacher defendiese su tesis en la rueda de prensa posterior a la clasificación. El español de Renault estaba perplejo a su lado con las 'explicaciones' de su máximo rival. Pero no seamos tan mal pensados: Schumi nos regaló una de las remontadas más épicas por las calles del principado, 17 puestos ni más ni menos, desde la 22ª de salida a la 5ª. Algo bueno tuvo que tener aquello. Aunque 4 años después Alonso, en la misma escudería del alemán, salió 24º y acabó 6º, remontando 18 plazas y dejando el único buen recuerdo de aquel GP de Mónaco en 2006 que nos dejó Michael en un segundo plano.

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