Jugadas maestras 1: Kimi Räikkönen

Como es lógico, este deporte me gusta mucho más por sus buenos momentos que por los malos, así que por eso inicio una serie opuesta a "Recordando estupideces". En "Jugadas maestras" repasaré grandes actuaciones con las que hemos disfrutado en la F1. Y para ser justo voy a comenzar este repaso con el mismo protagonista que con el que comencé el anterior: Räikkönen y una de sus victorias más memorables, la de Japón 2005.

Las cambiantes condiciones de pista del sábado y algunas sanciones administrativas (por cambios de motros, por ejemplo) nos dejaron una parrilla de salida de ensueño. El Ferrari de Schumacher en 14ª posición, el Renault de un Alonso ya campeón en 16ª y el último de todos (20º) el McLaren de Kimi.

Las posibilidades para ver una gran carrera se cumplieron y vimos adelantamientos de todo tipo, como éste del piloto español que calificó como uno de los mejores de su vida.


Pero aunque este movimiento es digno de recordar ya que fue una de las 13 posiciones que remontó el asturiano, lo que muchos recordamos es la memorable actuación de un finés: Kimi Räikkönen. Comenzó en la última posición y ganó la carrera. Los abandonos contribuyeron a esta hazaña, pero el de McLaren adelantó en pista a todo lo que se ponía por delante. Fue la mejor carrera de 2005, y eso que ya estaba casi todo decidido; y quizá una de las actuaciones más brillantes de Iceman.


Un recital de maniobras de todo tipo, que culminaron con un adelantamiento en la última vuelta a Fisichella para arrebatarle la victoria y culminar un buen año de McLaren, que tardaría más de un año para ver su siguiente victoria (Malasia 2007) a manos de Alonso.

Todo un carrerón del piloto escandinavo que no ha vuelto a subirse al cajón de Suzuka, pero que aquel 9 de octubre de 2005 realizó una de sus mejores carreras en la F1, sólo comparable a su gran actuación en Spa el 29 de agosto de 2004.

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